Azucena sí sabe cómo quererme

A veces en el metro suceden cosas. Situaciones y conversas inesperadas que levantan las vistas de los teclados.

Historias cotidianas que mantienen el corazón en vilo queriendo saber.
Historias bonitas que hacen recordar que el drama habita en cada uno si rascamos con una monedita la capa gris que esconde nuestra pretendida rutina.

Lunes, Metro de Madrid…

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Él le habla a él

Él le habla a él. Le cose a datos. Le llena de emociones. Encadena historias. Él es una explosión de color, ritmo, hormonas y ganas, envuelta en una piel color chocolate. Habla atropellado, y es que su cabeza va más deprisa que el lenguaje. Y este no le define. Ni le explica. Ni le acota.

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El blues del vagón

Se pegan. Respiran sobre tu nuca. Te rozan. Su pelo te hace cosquillas. Y el borde de una camisa. Si te empeñas, si tú quieres, escuchas un corazón que no late por ti. Hay labios que están demasiado cerca, tan cerca como lejos están los que siempre estarán lejos. Y hay miradas de hambre que no seré yo quien interprete. Leer más

Los ojos azules, el pelo cano

Mientras canta Santa Lucía sonríe amable a todo aquel que busca, hipnotizado, cruzarse con su mirada. Porque lo hace desde el fondo de unos ojos azulísimos al compás de un ligero gesto de cabeza, mientras sus dedos ágiles se deslizan por el mástil.

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Kintsukuroi. Lo feliz, lo imperfecto

Aquel día se rompieron dentro muchas cosas.
 
Fue después de las ausencias, de la aparente calma del después, del obligado tiempo de silencio, del descenso al infierno, del pacto para tres. Pasada la euforia. Mucho después del tsunami. Leer más

Las partículas elementales

Está tontaca, irascible, se emociona con cosas tan extrañas como el final de la segunda temporada de Stranger Things y lo rompe todo. Pero cada día está más guapa. Lola está radiante. Canturrea por la casa, se olvida de darle al on de la lavadora y la he descubierto mirarse ensimismada durante siglos al espejo; como si hubiera un más allá que sólo ve ella y que le dicta su siguiente movimiento asegurándole que todo va bien.

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Nada es ahora

Húmeda y febril, ciega, sin excusas, sabiendo que esa noche de enero lo cambiaría todo, puse mi deseo y mi vida a las órdenes de Cornelia.

En cada asalto de manos desbocadas, obstinada, su noche, instaba a mi locura.

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Las nanas de la cebolla

Uno de los grandes secretos para obtener una tortilla de patata jugosa consiste en dejar en reposo las patatas, una vez fritas, unos diez minutos dentro del huevo ya batido. Por supuesto primero las claras y finalmente la yemas.

El segundo secreto es picar bien la cebolla. Con mucho cariño y no pocas lágrimas; tikitikitiki, finita y alargada, ni demasiado pequeña ni demasiado grande.

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Compás de espera

Por extraño que parezca a las puertas de julio, había niebla en Madrid esta mañana. Me pareció incluso que hacía algo de frío. Tardé siglos en aparcar y las horas se hicieron densas, como de bruma. No veía la hora de volver a casa y empezar con el ritual de la cena.

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El amor es para los valientes

–       Nico, tenemos que hablar. De hombre a hombre.
–       Claro Pablo, cómo no; cuéntame, tío. [Atención, lectores, Pablo tiene 6 años]
–       Es que me da un poco de vergüenza.
–       No hombre, tú tranquilo que no nos escucha nadie.
–       Tienes que ayudarme. Te voy a contar una cosa, pero no puedes reírte, ¿eh? Allá voy: Hoy Ana, después de comer, me ha dicho que creía que a Isabel Jiménez la de su clase yo le gustaba un poco y…

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