007 Udaipur. A las siete en punto

Cien por cien Rajasthan, esta ciudad es pura India con otra vuelta de tuerca. Es lo que tiene este desierto tan poco desierto, que atesora ciudades tan distintas entre sí que consiguen, con ese rosario de matices,  asombrar a cada paso con su caleidoscopio de emociones.

Y el asombro, en este caso, no cesa después de haber admirado el Palacio del Maharaná, el Shaliyon-Ki-Bari o jardín de la doncella, tampoco tras descubrir sus ghats, sus lagos, sus colinas que le dan ese aire de anfiteatro oriental, y sus pequeñas islas cómo Jagmandir o Jagniwas que recortan el paisaje conviertiéndolo en una de las ciudades más románticas de la India, un cuento de hadas.

No termina al descubrir su magnífico arte en miniatura, un ejemplo del arte rajput-mongol, sus bazares repletos de productos textiles, de joyas de oro y plata y de unos farolillos de tela muy especiales, ni concluye al conocer a sus cordiales vendedores, que regatean, pero menos.

No acaba en la tranquilidad que respiran unas calles tan bien cuidadas que no parecen formar parte de la India, ni siquiera termina en esa sensación que regala al viajero al mostrarse, toda ella revestida de ocres, como una réplica de un universo de sobra conocido, un trocito de savoir faire europeo al otro lado del mundo.

 

 Alto, claro y con un leve deje a lata, los acordes de la vieja Octopussy se mezclan con rumores, arrastrar de banquetas y con esa solemnidad desmañada de trileros que tienen los indios para proclamar que lo que va a pasar es digno de llamarse acto social.

Lake Palace Udaipur yasilavida

El asombro se hace mayúsculo justo antes de las siete de la tarde. Puntual y cada día desde hace casi treinta años, desde todos los rincones de la ciudad vieja comienzan a sonar, desincronizados, los compases de una de las bandas sonoras más conocidas de la historia. Alto, claro y con un leve deje a lata, los acordes de la vieja Octopussy se mezclan con rumores, arrastrar de banquetas y con esa solemnidad desmañada de trileros que tienen los indios para proclamar que lo que va a pasar es digno de llamarse acto social.

Se arremolinan, se pegan los cuerpos al calor de este agosto, se empujan unos a otros en un alarde de desconocimiento de lo que significa espacio vital, y levantan la vista asombrados, -mitad tradición, mitad dramaturgia-, hacia cada uno de los televisores de mil novecientos repartidos por todos los bares y hostales del pueblo que están emitiendo casi al unísono -lo intentan- las aventuras del agente 007.
“A las siete en punto. No lo olviden”, Nos dicen todos.

Es una tradición. en Udaipur, a las siete en punto comienza la película. Es su rutina y nuestro estupor.  Una costumbre establecida que les sirve para ver cada día esta ciudad con otros ojos, para recordar el año en que Roger Moore y Maud Adams pasearon por sus calles y se alojaron en la Isla de Jagniwas, dónde se alza el ya mítico Taj Lake Palace Hotel, el precioso hotel blanco que parece flotar en mitad del lago Pichola; el año de mil novecientos ochenta y tres, cuando Udaipur fue escenario de honor de las aventuras de James Bond.

udaipur lake yasilavida

Ni el brillo, ni el contraste, ni el ángulo de visión, ni mucho menos la resolución de pantalla respiran ortodoxia en ninguno de los cafés a los que nos asomamos. ¿Para qué? No importa. Para ellos es secundario; cumple su función. Para nosotros es más fascinante mirarles a ellos las caras. Esa es la magia de la India, que cada avatar cotidiano se reviste de intensidad al margen de su aspecto.

Mientras el sol se pone en Pichola Lake, los habitantes de la `ciudad del amanecer´se arremolinan en los cafés para disfrutar de su pueblo desde los ojos de un cineasta.

Y así cada día. Así su vida.

udaipur 2 yasilavida

 

La foto de portada es de Khaled Habash. Las otras dos son de Aparajith de aquí y de aquí

4 comentarios
  1. Adwoa
    Adwoa Dice:

    jaja mi madre me mata de la risa 😆
    Le recomendé esta entrada tuya (creo que también lo hice en mi página de facebook) y ahora veo que me dejó un comentario aquí. Está tan perdida conmigo que igual se pensó que era yo la que había estado en India jaja.
    Me imagino tu cara al leer su comentario 😀
    Un abrazo y a ver cuando nos deleitas con otra entrada tuya…
    Felices Fiestas!

    Responder

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